openairCada verano ocurre lo mismo: miles de personas, principalmente jóvenes, se ponen en marcha. Intentan llevar consigo su provisión de cervezas y comidas en lata, viajando en coche, autobús, tren, avión. Empieza la temporada de los festivales de la música rock y pop.
Festivales al aire libre existen desde los años 1970 y los participantes se entendían como parte de una contra-revolución cultural.
Con gran naturalidad los festivales se convirtieron en parte del así llamado circo de pop y nadie se pregunta qué tiene que ver este tipo de cultura urbana con el aire libre, la naturaleza. ¿Por qué hay tantos festivales y qué es tan bonito en escuchar música rock con los pies a veces metidos en el lodo, debajo del sol ardiente, torturado por mosquitos?

Claro está que los artistas principalmente quieren ganar dinero, ya que hoy en día casi nadie compra ya un CD. Si antes un músico iba de gira era para hacer publicidad y vender su álbum más actual. En cambio hoy el CD suele ser la publicidad para los conciertos. Normalmente, los organizadores de los festivales pueden pagar mejor por disponer de patrocinadores o venden derechos de televisión.

Esto es válido tanto para eventos pequeños como mega-eventos, nacionales e internacionales: FIB de Benicassim, Roskilde en Dinamarca o Glastonbury en Gran Bretaña. Allí se encuentra algo para cada gusto y los visitantes se alojan en verdaderas y enormes ciudades de tiendas de campaña.

Los festivales al aire libre están encarecidos con exceso e incómodos, sin embargo la gente se aloja entre retretes de Dixie. ¿Por qué? Siguen una promesa. Aunque en el programa solo hay dos o tres grupos favoritos para escuchar, el público visita un festival por otros motivos, ya que allí todo es distinto: es el fin de semana del año que  es completamente diferente. Es el fin de semana sin la rutina diaria y rigen otras leyes. Da igual si la cerveza este caliente, el sonido malo, si haya objetos perdidos: la gente viene a pesar de eso – o precisamente por eso, ya que en lo que al pop se refiere siempre había algo más que simplemente la música.